El aprendizaje en la escuela, y la educación sexual en casa

 

«Sra. Rius, conocedor por la Prensa y la Tv. de su experiencia y honestidad, como persona y profesional, quisiera trasladarle una consulta, pero antes permítame presentarme como padre de dos niñas de 14 y 11 años.

Leo en la prensa que ante una relación sexual consentida, de una niña (uso con voluntad la expresión «niña» ya que a esa edad eso es lo que es, una persona), a partir de los 13 años la ley no deja caer su peso, aunque la pareja sea un adulto de 20, 30 o más años.

Y es por eso que me dirijo a Ud. en el ánimo de conocer su opinión y consejo, en cómo enfocar las relaciones sexuales en una persona, en este caso mi hija, para que con naturalidad, respeto y dignidad pueda llegar a conocer el amor y el sexo en brazos de la persona que ame.

Seguro de su atención reciba un muy cordial saludo.

Atentamente Pablo.»

 


 

Gracias Pablo por sus palabras y más por confiar en mi experiencia, en un asunto de tanta importancia.

Como Padre de dos niñas, y con lo que se ha escrito en la prensa últimamente, tiene más que motivos para estar preocupado, hay razones graves para estarlo y sorprende que en España, la justicia sea de una tolerancia tan laxa, que permita que hombres sin principios puedan abusar de una persona menor y la ley los ampare simplemente con la condición del consentimiento, que por supuesto es del todo inmaduro y manipulable.

Personas, que en vez de amparo, tendrían que sentir todo el peso de la ley, que parece que este hecha por la misma clase de personajes que se entregan sin dignidad a la corrupción y el aprovechamiento de sus cargos, en beneficio propio.

Y es por eso, estimado Pablo, que le voy a dar mi consejo, fundamentado en que las relaciones sexuales, en esta caso las posibles futuras de sus hijas, solo Ud. puede guiarlas, formarlas y protegerlas con responsabilidad, valores y conocimiento, y siempre con mas y mucha naturalidad, tacto y cariño.

Sin quitarle el merito del esfuerzo, le auguro sin duda obstáculos y dificultades que con Amor se superan, no sin sacrificios e imaginación y quizá lo mejor, un buen ambiente conyugal y de hogar, con la mayor dedicación de la que le sea posible entregarles, seguro que las blindaran de posibles disgustos, al menos los del libertinaje y la confusión que siempre habrá quien quiera aprovechar.

Así pues le deseo lo mejor, en la seguridad que conseguirá su propósito y hará de su anhelo, la satisfacción con el tiempo del trabajo bien hecho, reflejado en unos nietos, fruto de unas relaciones de sus hijas, como Ud. les enseño a que construyesen en su libertad, responsable y formada. Eligiendo a la persona adecuada y amándola en la naturalidad y respeto.

En una expresión confié en sus hijas y no baje nunca la guardia.

Un abrazo y gracias, Sra. Rius.

 


Si quiere realizarme una consulta puede hacerlo enviando un e.mail a info@srarius.com
o a través del formulario en mi página web.